La Reforma Universitaria
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Por esa época se constituye la Federación Universitaria Argentina (11 de abril de 1918), que comprenderá en su seno a las diversas federaciones estudiantiles de cada Universidad (Buenos Aires, La Plata, Córdoba, etc.). Cada una de estas últimas se integrará con un centro o asociación de estudiantes por cada facultad (Centro de Estudiantes de Medicina, de Derecho, de Ingeniería, etc.). Esta organización resulta similar en líneas generales a la actual. La F.U.A. adoptará con el correr del tiempo actitudes y decisiones de gran importancia. Muchos ojos de estudiantes latinoamericanos van a fijarse en nuestra Federación Universitaria Argentina, y llevarán adelante intentos propios de reforma en sus patrias de origen.
Córdoba se convirtió en pocos años, en pocos meses, en el símbolo de la rebeldía estudiantil para toda América Latina. Los hechos y su pequeña leyenda trascendieron las fronteras argentinas y fueron a redoblarse en otros países del continente.
El grito del 18´ y su Manifiesto Liminar (”La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América”, del 21 de junio de 1918) prendieron en casi todas partes.
En Perú, por ejemplo, la Reforma encontró un líder estudiantil extraordinario, Victor Raul Haya de la Torre, que dio renovado impulso al movimiento.
Características originarias de la Reforma Universitaria
Hija legitima de la realidad social, la Reforma Universitaria llevó este sello desde la primera hora Estudiémosla en su nacimiento para que comprobemos la verdad incontrastable del acierto. Hubo de ser Córdoba, en la vetusta Universidad mediterránea. Allí estaban más evidentes y palpables los males del régimen, del sistema que caducaba. La Casa de Trejo era el baluarte que mayor resistencia ofrecía al avance que se iniciaba. Por eso, la primera voz de protesta, el primer grito de rebeldía, agrio e insolente, surgió de labios de los estudiantes cordobeses, insinuándose desde el instante inicial la significación esencial del movimiento La juventud salió a la calle para volver de ella contra la Universidad. Tomaba desde el primer momento el contacto popular, obedeciendo así a las causas mediatas e inmediatas que habían determinado su actitud. Porque -ya lo hemos visto-la Reforma Universitaria no fue el fruto de la concepción abstracta, ni el triunfo de una escuela filosófica, ni la imposición de un grupo de mentalidades privilegiadas; fue la explosión de un estado de conciencia social que se había formado alrededor de los cristalizados centros de cultura. Veámoslo sintéticamente.
La circunstancia ocasional del movimiento cordobés, fue distinguida por sus promotores como la necesidad de la reforma de los estatutos universitarios. Se quería un nuevo sistema para la renovación de los consejos, para la elección de los decanos y del rector, para el funcionamiento de la docencia. Luego se llegó al grado máximo de las pretensiones, exigiendo la participación de los estudiantes en la dirección de la universidad.
Pero si estas eran las cuestiones puramente universitarias, ¿qué necesidad había de salir a la calle para resolverlas? ¿Qué lógica podría explicar la aparente incongruencia entre los fines y los medios? Se proseguía una reforma universitaria, esto era claro, y nadie habló en el primer momento de otra cosa, aunque el programa de acción contase con algunas ideas generales. Bien es cierto que se proclamó la democracia, la abolición de privilegios, de oligarquías, de dogmas religiosos; pero todo ello era como males arraigados en la universidad.
Pues bien; no obstante el título de Reforma Universitaria y el planteamiento de problemas universitarios, los estudiantes salieron a la calle, se confundieron con la masa social y cuando hubieron conquistado la conciencia nacional, volvieron contra la universidad y se apoderaron de ella. ¿Qué consecuencia tuvo esto? La más trascendental: que los estudiantes regresaban a la casa de estudios llevando el espíritu de la obra realizada en la calle, impregnados de la sensibilidad popular, con el sello de la realidad ambiente, con las palpitaciones del alma colectiva.


